Para que una alteración en el terreno de un país sea perceptible mediante imágenes satelitales, debe tratarse de un cambio sumamente relevante. Los motivos por los que una región puede cambiar de aspecto, vista desde un satélite, suelen relacionarse con condiciones meteorológicas como sequías e inundaciones, climas extremos, terremotos o tsunamis devastadores. Sin embargo, nada de eso sucedió en Marruecos, donde las imágenes tomadas desde un satélite registraron un cambio nunca antes visto.
Imágenes satelitales abrieron una nueva incógnita por el paradero de Madeleine McCannEl país del norte de África se caracteriza por tener un territorio diverso. Pero al menos dos tercios de su superficie están ocupados por cadenas montañosas. Por esta razón, no es habitual ver demasiada vegetación. También tiene zonas con mesetas áridas. Al sudoeste, por ejemplo, está el desierto del Sahara, lo que habla de una región prácticamente despoblada de vegetación.
Un impresionante cambio en la vista aérea de Marruecos
El programa de observación y monitoreo de la Tierra Copernicus, perteneciente a la Unión Europea, fue el responsable de detectar un cambio en el terreno de Marruecos. Hace apenas un par de semanas se descubrió un antes y un después que llamó la atención entre los especialistas en el área. Es que, solo un año después, el suelo del país mediterráneo demostró su capacidad de regeneración.
El 23 de febrero, Copernicus publicó un collage con dos imágenes. Primero, una correspondiente al 20 de febrero de 2025. A continuación, otra correspondiente a la misma fecha, pero de 2026. El cambio, a primera vista, es algo difícil de reconocer. Pero apenas unos segundos de observación después, queda claro. Donde antes había marrones, grises y anaranjados, ahora hay distintos tonos de verde.
Con la imagen, Copernicus también adjuntó una breve explicación del fenómeno. “En febrero de 2025, Marruecos fue afectado por una sequía severa, con escasa vegetación visible en todo el paisaje”, señalaron. Lo que sucedió en esta oportunidad fue que la región recibió abundantes lluvias luego de una intensa sequía. Es una alegría, para los marroquíes, haber recuperado en cierto porcentaje las precipitaciones que permitieron que la vegetación creciera.
“Las precipitaciones en los últimos meses alcanzaron los 360 milímetros a principios del mes pasado”, señala un artículo del periódico AS. Esto representa un 54% más en relación al promedio registrado de los últimos 30 años y un 215% más que las precipitaciones registradas en 2025. La respuesta de la naturaleza no se hizo esperar y demostró su capacidad de florecer incluso luego de circunstancias adversas.